Nota de tapa | Cover

Rodolfo Mederos

Compromiso Tanguero

Noviembre parece un mes clave para Rodolfo Mederos. Edita dos discos y se entregan los Premios Grammy, para los cuales está ternado. Con la seguridad de la experiencia habla de Piazzolla, de Pugliese, de las nuevas generaciones y de la moda tanguera.

Leer más



Commitment to tango

November seems to be a key month for Rodolfo Mederos. He will launch two CDs and the Grammys, for which he is nominated, will take place. With the aplomb of experience he speaks about Piazzolla, Pugliese, the new generations and tango fashion.

Read more


Artículos Relacionados | Related Articles

El Tangauta 194 DIC 2010


Textos | Texts: Lisandro Gambarotta
Traducción | Translation: Dolores Longo
Exclusivo para | Exclusively for: El Tangauta



Descargar la edición completa GRATIS | Download for FREE this whole issue









Rodolfo Mederos



11 de mayo | May, 11th. • Día del Himno Nacional Argentino | National Argentine Anthem's Day • Versión: Rodolfo Mederos (bandoneon solo)






Compromiso tanguero


Se edita su disco Diálogos, un recital en el Teatro Colón con el cantaor flamenco Miguel Poveda.
Con él hicimos una función en septiembre del año pasado en el Teatro Colón, eso se grabó y ahora se publicará en España en principio y probablemente aquí el año que viene. Estoy terminando las correcciones y las mezclas, lo cual es complicado porque un disco en vivo tiene el encanto del vivo pero también los errores y defectos propios de esa situación.

El otro disco próximo a salir es Intimidad, parte de la trilogía que forman Comunidad, ya editado, y Soledad.
A está altura de mi vida me doy cuenta de que me expreso muy bien de esas tres maneras: en medio de una orquesta, que es una comunidad, también en un ambiente más cómplice o íntimo, que es un trío en este caso, y conmigo mismo, que es la soledad. Tres momentos o maneras de existir, de funcionar. Todos los seres humanos estamos inmersos en comunidad, en la intimidad y en la soledad y me pareció muy interesante hacerlo sonar.

Y también se entregan los Grammy, en los cuales está nominado.
El mayor y mejor premio —y ésta no es una expresión romántica— es hacer la música que hago, es vivir donde vivo, es tocar lo que toco, es estar con mi familia y amigos. Lo demás tiene una parte de frivolidad. En general me pasa eso con los premios, por una parte hay un cierto halago, no puedo negarlo, no soy un superado en esos aspectos. Pero en ningún momento cambian mi existencia, no me hacen más feliz, como sí lo hace encontrar un nuevo acorde, que algo suene bien, poder subir una vez más a un escenario y seguir tocando mi música. Los premios, y las nominaciones en este caso, son halagos un poco narcisistas.

¿Cómo evalúa la salud del tango?
El tango colapsó. Esto que digo suele ser antipático, y si no está bien contextuado pareciera ser un rezongo querendón de un carcamán que sólo quiere refugiarse en el pasado. Nada más lejos de mi situación. Por fortuna, y gracias a la edad que tengo, he podido participar en las últimas décadas del tango y tal vez mi etapa más nutrida es la que estuve con Osvaldo Pugliese, pero de ahí para atrás estuve en varias orquestas, algunas más conocidas que otras. De manera que antes del advenimiento del piazzolismo —son dos cosas diferentes Piazzolla y el piazzolismo, tan diferentes como Perón y el peronismo— hay una historia del tango de la cual participé. Y ese pasado, más bien historia, obviamente es un privilegio, porque es como un seguro, me hace caminar con certeza, me avala. Nuestra sociedad pasó recientemente por una época de crueldades y genocidios que aún no están resueltos, aunque reconozco que se está haciendo mucho en materia de derechos humanos. Y tampoco se ha resuelto la recuperación cultural, los funcionarios de turno no buscan que se genere porque no entienden, no les interesa o no alcanzan. Recuperar una cultura, una memoria, una manera de ser involucra acciones diversas. No es un concierto gratuito en la calle, un mero show o un programa de radio que pase tangos. Esto es la decoración de una gestión. Entonces los jóvenes se encuentran hoy con un panorama desvastado, les hemos legado un medio cultural vacío, lleno de músicas que nada tienen que ver con nuestra identidad, idiosincrasia e historia. De alguna manera, concientes o no, hemos sido cómplices de una industrialización, se ha macdonalizado el gusto, la gente consume basura.

Usted ha dado como ejemplo de eso al tango electrónico…
Eso es una ofensa, es impunidad.

Pero muchos de los jóvenes que hoy hacen tango electrónico citan como ejemplo la música que usted hacía en Generación Cero
Aquello fue en el año 1976, en el 2006 yo no haría eso. Toda la música era mía, era como una eyaculación precoz, como una híper testosterona. Pero de todas maneras aquella vía que tomé fue un camino que creí necesario transitar porque también participaba de la idea de que la música del tango había llegado a una etapa senil. Había que encontrar una salida y percibía que las propuestas de Piazzolla no eran las únicas y busqué otras cayendo, un poco ingenuamente, en mecanismos y redes de asociación de mis acciones musicales con músicas que en realidad son del imperio. En aquel momento trabajé muy genuinamente, si hubiera querido ganar fama y plata era más fácil hacer otra cosa. Me embarqué en esa música y en esa forma de hacer música, asociada a instrumentos que no eran del tango y con conceptos y rítmicas fusionados de maneras totalmente mixturados, todavía no se hablaba de fusión, tal vez ahí comenzó la fusión. Estaba convencido de que era una nueva posibilidad y trabajé los años que trabajé, e hice la música que hice y los discos que habrán quedado por ahí. Pero esta manera de hacer las cosas se fue debilitando en mí, necesité los años para volver a recuperar la idea de que no es necesario irse para sentirse de un lugar. El viaje más interesante es por dentro.

¿Cree que el tango es una moda hoy?
Sí, empezó a excitar a cierto sector de la juventud. Algunos músicos jóvenes descubren o ven la mística del tango más que el tango. Y huelen una fragancia, como cuando se entra a una cocina donde ya se limpió la vajilla, ya se comió la comida y ni siquiera están los comensales, pero queda un aroma, como un fantasma. Los jóvenes se encuentran con eso, pero no tienen la vajilla, no tienen la comida, ni siquiera pueden sentarse con los comensales, los cocineros se murieron y los cuchillos se oxidaron. ¿Entonces que hallan? Una cocina atravesada por macdonalismos, donde la hamburguesa son tangos con esos electronismos. El tango es una lengua muerta. Sólo fue hablada por el pueblo en otra época, luego por especialistas y ahora por iniciados que son esos tangueros que están de moda. Y los demás no entienden esa lengua, la escuchan pero viene como distorsionada. Pero no quiero dar una idea desalentadora y desesperanzada, sino para qué tengo la orquesta y estudiantes. Esto compensa la anterior visión, las dos cosas valen.

Habló antes de Ástor Piazzolla, una figura eje en su carrera.
Desde mi persona a Ástor le tengo un agradecimiento muy profundo porque él fue el que me impulsó a venir a Buenos Aires. Yo vivía en Córdoba en ese momento y no sé cómo hubiera sido mi vida de no haber ocurrido ese incidente. A lo mejor todo hubiera sido igual o en este momento sería un biólogo, otra de mis pasiones. Lo cierto es que vine por su invitación, él vio aptitudes en mí que eran alentables. Más adelante y de manera más personal le debo mi enorme gratitud por haberme regalado un bandoneón, en aquel momento me habían robado el mío. Esto se dice rápido y pareciera ser anecdótico, gracioso y tierno pero es más que eso, es un gesto solidario para mí muy valioso, un instrumento no es cualquier cosa. Desde lo artístico su música me ha gustado mucho en otra época, hoy ya no me gusta toda su música, me gusta una franja de ella: desde su orquesta típica hasta los quintetos de los años ’60. Lo que siguió siempre fue buena música, porque él era un buen músico y no escribía mala música, pero de un músico no se espera solo buena música, sino también otra cosa, un aliento, un estímulo, una enseñanza y después yo ya sentí que esto no ocurría. Había un agotamiento. Después tuve mis diferencias con él y las charlamos, diferencias ideológicas. Yo pensaba la música de una manera y él, de otra. Creo que la música es un acontecimiento social, un hecho que va más allá de la mera distracción, del pasarla bien, de lo agradable que pueda ser un hecho artístico, de esa mezquina y reaccionaria división que se hace del músico como artista y figura un poco intocable, poniendo al resto de la comunidad en un escalón más abajo, yo no creo esto. Me parece que la música —y el arte en general— cuando tiene verdadera sustancia popular y está bien parida debe entenderse como un hecho comunitario, más allá de que la haga alguien que aprendió a escribir corcheas, que no es poca cosa: terminar tocando un instrumento es una dedicación destacable pero que no lo pone a uno como a un icono, yo soy bastante iconoclasta.

Otra figura que también nombró es Osvaldo Pugliese.
La etapa con Osvaldo me agarró en una juventud, y con esto quiero decir que la juventud tiene sus virtudes y carencias, no digo defectos. Si yo ahora estuviera con Osvaldo, aprovecharía mucho más, sin duda. En ese momento yo estaba como rebelde, el tango y toda la familia de tangueros colaboraron un poco como para producir esta sensación de poca simpatía, Piazzolla estaba en su fresca edad compositiva, aparecía en nuestro medio el maravilloso rock fundante con músicos como Spinetta por ejemplo, y yo tenía treinta años. Creo entonces que todo lo que absorbí durante la etapa que estuve con Osvaldo, fue por merito de él. Yo estaba en la orquesta por razones laborales, con ese trabajo comía, hoy estaría por razones absolutamente ideológicas y artísticas. Entonces no me daba cuenta de lo que producía en mí ese espacio, la riqueza futura que me iba a dar, mis energías y deseos estaban puestos en los grupos que vendrían, como fue Generación Cero. Esta es la crítica que podría hacerme, no haber estado en la mejor forma espiritual, mental y sensible para poder aprovechar más. Aun así lo que he incorporado de Osvaldo es tan inmenso y profundo que me permite hacer lo que hoy hago. Fijate que tan fuerte, rico y sólido ha sido eso que yo siento que si hay una brújula en mi vida estuvo puesta a punto por Osvaldo.

¿Cómo fue su inicio en el tango?
Fue en mi infancia, años llenos de afecto, cariño y realidades. El contacto con los vecinos, gente humilde que se reunía en el patio de casa sólo por el disfrute de estar un rato compartiendo, mi vieja ofreciendo los pastelitos que había hecho con sus manos, no había rotiserías ni se encargaba un pedido por teléfono, ni teléfono había por supuesto. Era cuestión de ir al gallinero y traer los huevos para hacer los pastelitos. Todo olía de otra manera, era otra fragancia, en ese ambiente me desarrollo, empiezo, el cascarón del huevo donde nací se abre en esos años en ese patio. Escucho a las orquestas en la radio, por supuesto no había masterización de discos, eran orquestas que tocaban en vivo. Mi primer bandoneón llega prestado por un vecino, creo que ningún gesto humano es porque sí, puede suceder que no se le encuentren las razones, pero en general cada acción humana tiene un estímulo o causa. Creo que la causa de este préstamo es que él habrá intuido que en principio no se lo iba a romper y que tal vez podría ser que algo pasara entre el instrumento y yo. Mis viejos, luego de haberme visto durante un año tocando salvajemente pero con compromiso, decidieron comprarme uno y, más allá del orgullo de los padres —eran de carácter humilde, mi padre era ferroviario— tal vez pensaron que su hijo estudiaría, quizás fuera universitario y hasta tal vez doctor, con guardapolvo blanco y chapa en la puerta de la casa, y si además tocara un instrumento era para ellos muy halagador, entonces la compra tuvo que ver, quizás, con un sueño de ellos, pero ¿no habrá habido también alguna intuición en ellos de que quizás algo más podría pasar, al igual que pensó el vecino? Ástor podría no haberme propuesto venir a Buenos Aires. ¿Qué compromiso tenía conmigo? ¿No será que también percibió algo más? ¿No será que uno hace las cosas porque percibe? Yo creo que sí. ¿No será que todos esos hechos me habrán condicionado, favorecido, dado permiso? ¿Y si ese hombre no me hubiese prestado el bandoneón, y todo lo demás tampoco hubiese sucedido, tan distinta habría sido mi vida? Eso no lo sabremos.

Usted alguna vez dijo “el bandoneón es una religión”
El bandoneón sería el cáliz, el concierto sería la misa, el libro de misa la música y los fieles seríamos nosotros, hay algo de similitud en eso. Una música en principio ¿para qué servirá? ¿Cuál será el verdadero destino del arte? Me parece que debe ser mostrar caminos, desarmar para que luego otro se re arme de otra manera, preguntar más que contestar, creo que el buen arte no debería tranquilizar, en algún punto debería producir cierta inquietud. Ese arte que es demasiado agradable siempre, que produce permanentemente confort me parece que es sospechoso, uno va a misa no para pasarla bien, va con otro anhelo, por algo más superior, en ese sentido es una religión.•


Commitment to tango


Your CD, Diálogos, a recital in the Colón Theater with flamenco singer Miguel Poveda will be launched.
We did a performance with him in September of last year at the Colón Theater, which was recorded and will be launched in Spain first and probably here next year. I am finishing the corrections and the mixing, which are complicated because a live recording has the charm of being live but also the errors and defects that are typical of that situation.

Your next CD to be launched is
Intimidad, part of the trilogy formed with Comunidad, already published, and Soledad.
At this point of my life I realize that I express myself very well in those three ways: in the middle of an orchestra, which is a community, also in a smaller, more intimate environment, which is a trio in this case, and by myself, that is, in solitude. These are three moments or ways to exist, to function. All human beings are immersed in community, in intimacy and in solitude and I found the idea of putting that into sound very interesting.

The Grammys will also take place, for which you are nominated.
The biggest and best prize —and this is not a romantic expression— is to do the music that I do, to live where I live, to play what I play, to be with my family and friends. The rest has a frivolous side to it. That is in general what I feel about prizes, I will not deny that it is flattering; I am not immune to those aspects. But at no time do they change my existence, they do not make me happier, as finding a new chord does, or something that sounds good, to be able to appear on stage and to continue playing my music. The prizes, and the nominations in this case, are somewhat narcissistic praises.

How do you evaluate the health of tango?
Tango has collapsed. What I am saying is often perceived as unpleasant, and if it is not placed in its context it may sound like the affectionate scolding of a dinosaur that only wants to take refuge in the past. Nothing is further from the truth. Fortunately, and thanks to my age, I have been able to participate in the last decades of tango and perhaps my richest phase is when I was with Osvaldo Pugliese, but before that I was in several orchestras, some better-known than others. So before the arrival of piazzolism —Piazzolla and piazzolism are two different things, as different as Perón and Peronism— there is a history of tango in which I participated. And that past, that history, is obviously a privilege, because it is like insurance, it allows me to walk with certainty, it validates me. Our society recently went through times of cruelty and genocide that are not resolved yet, although I recognize that a lot is being done in the matter of human rights. And the matter of cultural recovery has not been resolved either; the officials in charge do not seek to generate this recovery because they do not understand, are not interested in it or there are not enough of them. Recovering a culture, a memory, a way of being involves diverse actions. Is not a free concert in the street, a mere show or a radio program that plays tango. This is window dressing management. The young are met today by a devastated landscape; we have bequeathed them an empty cultural environment, full of music that has nothing to do with our identity, idiosyncrasy and history. In some way, consciously or not, we have been accomplices of a kind of industrialization, taste has macdonalized, and people consume trash.

You have given electronic tango as an example of that…
It is an offense, impunity

But many of the young people that today do electronic tango quote as an example the music that you did in Generación Cero.
That was in 1976; in 2006 I would not do that. All the music was mine; it was like a premature ejaculation, like hyper testosterone. But that road I took was one that I believed I needed to travel because I also participated in the idea that tango music had arrived to a senile phase. It was necessary to find a way out and I perceived that the proposals of Piazzolla were not the only ones and I sought others falling, a little ingenuously, in mechanisms and networks of association of my musical actions with music that in reality belongs to the empire. At that time I worked very genuinely, if I had wanted fame and fortune it would have been easier to do something else. I embarked upon that music and in that way of doing music, associated to instruments that did not belong to tango and with concepts and rhythms fused in completely mixed ways, we did not speak of fusion yet, perhaps that is when fusion began. I was convinced that was a new possibility and I worked the years that I worked, and I did the music that I did and the CDs that are lying around. But this way of doing things weakened in me, I needed the years to recover the idea that it is not necessary to leave to feel that one belongs to a place. The most interesting trip is within oneself.

Do you believe that tango is a fashion today?
Yes, it began to excite a certain sector of youth. Some young musicians discover or see the mystique of tango more than tango itself. And they smell a fragrance, as when you enter a kitchen where the dishes have already been washed, the food eaten and the people who ate it are not even there, but a fragrance remains, like a ghost. Young people find that, but they do not have the dishes, or the food, they can’t even sit down with the people that ate it, the cooks have died and the knives are rusty. What do they find? A kitchen crossed by macdonalisms, where the hamburgers are tangos with those electronisms. Tango is a dead language. It was spoken by the people in another time, then by specialists and now by the initiated, those tangueros who are fashionable. And the others do not understand that language, they listen to it but it is distorted. But I do not want to give a discouraging and despairing idea, why would I have the orchestra and students otherwise. They compensate for the previous vision, both are valid.

You spoke before of Ástor Piazzolla, a pivotal figure in your career.
I have a very deep gratitude for Ástor because he was the one that encouraged me to come to Buenos Aires. I lived in Córdoba just then and I do not know how my life would have turned out if that incident had not happened. Maybe it would have been the same or at this time I would be a biologist, another of my passions. What is certain is that I came due to his invitation; he saw aptitudes in me that were worth encouraging. Further on and in a more personal way I owe him my enormous gratitude for having given me a bandoneon at the time when mine was stolen. This is said fast and may seem anecdotal, funny and tender but it is more than that, it is a very valuable show of solidarity, an instrument is not just anything. From the artistic point of view I have liked his music a lot in the past. Today I no longer like all of his music, I like a period of it: from his orquesta típica to the quintets of the 60’s. What came after was always good music, because he was a good musician and he did not write bad music, but from a musician you not only expect good music, but also something else, a breath, a stimulus, a teaching and later I felt that this was not happening. It seemed to be exhausted. Later I had my differences with him and we talked about them, ideological differences. I thought of music in one way and he, in another way. I believe that music is a social act, a fact that goes beyond mere entertainment, of having a good time, of the pleasant thing that an artistic act can be, of that stingy and reactionary division that is made between the musician as artist and figure beyond reach, putting the rest of the community a step below, I do not believe this. I think that music - and art in general - when it has true popular substance and is well delivered should be understood as a community act, beyond what someone who learned to write music might do, which is not a small feat: to end up playing an instrument requires a lot of dedication but that does not make one an icon, I am quite an iconoclast.

You also named Osvaldo Pugliese.
The phase with Osvaldo got me when I was young, and with this I mean that youth has its virtues and shortcomings, I do not say defects. If I were now with Osvaldo, I would take advantage of it much more, without a doubt. Just then I was a rebel, tango and all the family of tangueros helped a little to produce this feeling of a bit of antagonism, Piazzolla was in his fresh composing age, in our midst appeared the marvelous founding rock with musicians like Spinetta for example, and I was thirty years old. I believe that everything that I absorbed during the time that I was with Osvaldo was thanks to him. I was in the orchestra for work reasons, with that work I ate; today I would be for absolutely ideological and artistic reasons. Back then I did not realize the effect of that space in me, the future wealth that it was going to give me, my energies and desires were focused on the groups that would come, as was Generación Cero. This is what I could criticize in myself, to not have been in the best sensitive, mental, and spiritual form to be able to take more advantage of it. Even so, what I have incorporated of Osvaldo is so immense and deep that it allows me to do what I do today. This has been so strong, rich and solid that I feel that if there is a compass in my life it was fine-tuned by Osvaldo.

How did you get your start in tango?
It was in my childhood, full years of love, affection and realities. The contact with the neighbors, humble people who met in the patio of my home just for the sake of spending time together, my mother offering her homemade pastries, there were no delicatessens then, or phoning for a delivery, not even a telephone, of course. It was a matter of going to the chicken coop and bringing the eggs to make the pastries. Everything smelled different, there was another fragrance. In that environment I develop, I begin, and the shell of the egg in which I was born opened in those years in that patio. I listened to the orchestras on the radio, of course there were no records, the orchestras played live. My first bandoneon arrives lent by a neighbor, I believe that no human gesture is without cause, it may happen that you can’t find the reasons, but in general each human action has a stimulus or cause. I believe that the cause of this loan is that he sensed that for starters I was not going to break it and that perhaps it could be that something would happen between the instrument and me. My old man, after watching me for a year playing wildly but with commitment, decided to buy me one and, beyond the pride of the parents —they were of humble origin, my father worked on the railroads— perhaps they thought that their son would study, even become a university student and perhaps a doctor, with a white coat and a sign at the door. And if in addition he played a musical instrument it would be very flattering for them, then the purchase had to do, perhaps, with their dream, but, couldn’t there have been also some intuition in them that perhaps something more would happen, like the neighbor thought? Ástor could have not invited to me to come to Buenos Aires. He didn’t owe me anything. Could it not be that he also perceived something more? Can it be that one does things because one perceives? I think so. Can it be that all those facts conditioned me, favored me, gave me permission? And if that man had not lent me the bandoneon, and all the other things had not happened either, how different would my life have been? That we will never know.

You said some time
“the bandoneon is a religion”.
The bandoneon would be the chalice, the concert would be the mass, the prayer book would be the music and we would be the faithful, there is something of a similarity in that. In principle, what purpose does music serve? What should be the true destiny of art? It seems to me that it should be to show roads, to disassemble so that afterwards someone else reassembles differently, to ask more than to answer, I believe that good art should not calm down, at some point it should produce a certain anxiety. That art that is always too pleasant, that produces permanent comfort seems suspect to me, one goes to mass not to have a good time, one goes with another yearning, for something superior, in that sense it is a religion.

>> Volver | Back


El Tangauta Nº 157 (NOV 2007) • © El Tangauta 2007 •
Comentarios | Comments • Gracias | Thanks.



.
Armandito
Jesús Velázquez
Juan Bruno
Sexteto Mayor
El Arranque
Festival y Mundial
Mariano Montes
>> Volver | Back
    El Tangauta © 1996-2017 - Todos los derechos reservados - Avda. Santa Fe 1780 - 7º 708 (C1060ABQ)
    Buenos Aires, Argentina - TEL.(+5411) 5217-0511 - email:info@eltangauta.com