Entrevista exclusiva con Carlos Bevilacqua
Una mina de película
Con esfuerzo y talento, Milena Plebs ha sabido combinar una formación de excelencia en danza clásica y contemporánea con las mejores enseñanzas de los maestros milongueros. El brillo resultante se asoció durante 13 años al de Miguel Ángel Zotto en espectáculos antológicos. A la hora de pensar algunas cuestiones en torno al baile, Milena también revela una rica personalidad. Una de sus inquietudes profesionales la llevó a protagonizar una película de inminente estreno.



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¿Cuáles son tus actividades actuales?
Estoy en una nueva etapa. Ya no bailo con Ezequiel Farfaro como pareja fija. Lo decidimos considerando los diferentes momentos de nuestras carreras y porque necesité tener más tiempo para otros proyectos, donde puedo llegar a bailar o sólo hacer coreografías y dirigir a otros bailarines. Sigo bailando pero no con una pareja fija.

¿Estás dando clases?
Doy clases en festivales o congresos, tanto acá como en el exterior, pero además tengo ganas de dar un curso propio en Buenos Aires en agosto. Las mías son clases de técnica, como para fortalecer el cuerpo, la coordinación corporal y el control muscular. Las doy sola, sin asistentes. Tampoco es necesario que el alumno esté en pareja porque los ejercicios se hacen en forma individual.

¿Cuáles fueron los grandes aportes de Tango Argentino y Tango x 2 al mundo del espectáculo?
Tango Argentino significó la revalorización del tango danza y, por ende, fue el que abrió las puertas a todo lo que se está haciendo hoy. Por otro lado, le dio al tango un marco sofisticado que no había tenido, en cuanto a ropa, iluminación, coreografía y música. Los 35 artistas en escena eran de primer nivel. Respecto de Tango x 2, percibo dos grandes aportes: llevar al escenario el tango que se bailaba en las milongas y presentar por primera vez un elenco de gente joven, no sólo entre los bailarines sino también entre los músicos.

¿El ambiente tanguero es hoy menos machista que cuando empezaste, hace 19 años?
Sí, hay menos machismo. Antes era impensable que una pareja fuese a la milonga y que la mujer baile con otros bailarines. Ahora está todo mucho más relajado. Las costumbres habían quedado como congeladas en unos pocos reductos. En los últimos 15 años, con la llegada de jóvenes y profesionales, se renovó el aire.

¿Es verdad que fuiste la primera bailarina en usar el apellido además del nombre en los programas?
Creo que sí, el otro día escuché que Carmencita Calderón ya lo había hecho, pero calculo que cuando bailaba con el Cachafaz todavía no la llamaban por el apellido. Hasta mediados de los ’80 se conocía a las parejas sólo por los nombres. Después de que yo empecé a usar el apellido todas las bailarinas empezaron a usarlo.

¿Se puede ser bailarín profesional sin pasar por la milonga?
Se puede. Yo no lo aconsejo. Los vínculos, los códigos, observar el baile de otros y las dificultades que surgen en la pista al bailar son vivencias que te van nutriendo y hacen que tu baile sea distinto. Es difícil demostrarlo científicamente pero está ahí, latente.

¿En qué sentido es distinto el baile de alguien que mamó milonga?
Lo más evidente es que tiene un baile más pegado al piso, con un contacto y una relación con el piso más fuerte. El bailarín profesional que no pasó por la milonga tiene un baile más mecánico. Hay algo muy argentino, esto de gambetear e ir buscando soluciones sobre la marcha, que es algo que se desarrolla en la milonga. Eso te da una cadencia particular en el movimiento.

¿Cuánto conviene respetar la tradición sobre el escenario?
Eso está en la elección de cada uno y en la elección de lo que estés creando en cada momento. Como sea, en mi caso la tradición está siempre muy presente.
En eso debe tener mucho que ver tu trabajo con Miguel.
Sí, claro. Miguel fue mi primer maestro. Luego de estudiar con él algunos meses, empezamos a bailar, surgió la posibilidad de Tango Argentino y estando en el elenco me seguí perfeccionando con Copes, Virulazo y otros. Adherí totalmente a la valoración que Miguel hacía del baile tradicional. Recuerdo que buscó durante mucho tiempo a Antonio Todaro y cuando lo encontró fuimos juntos a tomar clases con él.

¿Creés en las disciplinas auxiliares al baile, como el yoga o pilates?
Sí. El yoga me parece muy bueno, lo mismo que la danza contemporánea y el estiramiento. Con una kinesióloga hago también RPG, que es una técnica francesa que quiere decir “reeducación postural global”. El tango genera muchas tensiones y posturas viciosas, sobre todo entre las mujeres. El abrazo es asimétrico y produce tensiones que hay que compensar de alguna manera. Con respecto a Pilates, tengo entendido que es muy bueno pero tiene que estar muy bien controlado porque si está mal hecho puede lastimarte.

¿Hay alguna regla o condición para que se dé la creación coreográfica o es un hecho envuelto en misterio?
Hay algunas reglas y también hay una gran cuota de misterio. Por ejemplo, se puede elegir desde qué disparador trabajar. Lo más común es trabajar a partir de la música, te dejás invadir por los sonidos y se te empiezan a aparecer ideas sobre los pasos, el estilo, la ropa, la iluminación, la locación, la situación teatral. Pero también podés construir desde una situación o desde un estado emocional. La música es lo que más te conecta con el estado creativo. Pero la creación es algo ilimitado.

¿Es conveniente que la pareja de baile lo sea también abajo del escenario?
¡Qué pregunta complicada!... ¿Conveniente para qué? Es difícil dar una respuesta general. ¡Hay tantos casos y tantos momentos de cada pareja! Además, la atracción no es algo que uno controle, por más que te digas “No, no me conviene porque se mezclarían las cosas”. La pregunta principal sería: ¿se puede bailar con alguien con quien no tenés una relación afectiva?

La hago mía, ¿se puede?
Se puede, de hecho muchos bailarines lo hacen ahora, quizás porque ya han transitado por la situación pantanosa de que se mezcle todo.

¿Y qué tiene de bueno y de malo bailar con la persona con la que salís?
De bueno, que por lo general durante el baile se da un entendimiento expresivo y emocional mayor. Lo negativo es que estás demasiado tiempo con la misma persona, pasás del ensayo a preparar la cena con la misma persona.

Hablando de comida, esa sensación de ¡otra vez sopa!
Claro (sonríe). Y durante el trabajo hay un contacto físico muy estrecho, o sea que desaparece el misterio, ¿viste?. También pasa que el trabajo está muy presente en la vida personal porque te ponés a hablar de tango, de bailarines, de los contratos...

¿Cómo empezó la relación laboral con Ezequiel Farfaro?
Empecé a bailar con él cuando se inauguró la estatua de Gardel en el Abasto. Me pidieron que bailara y yo no sabía con quién hacerlo porque ya no bailaba con Miguel. Tenía ganas de bailar con Copes, pero no sólo con él para que no se interpretara que iba a ser su nueva pareja de baile. Como yo lo había conocido a Ezequiel en Almagro y me había sentido cómoda bailando con él, decidí bailar dos tangos con Copes y dos tangos con él.

¿Qué balance hacés de este lustro con él?
Muy positivo. Me gustaría destacar que gracias a él, incorporé nuevas tendencias del tango. No me fue fácil pero fue muy enriquecedor. Dimos muchas clases y seminarios juntos, sobre todo en el exterior. Por otro lado, protagonizamos un show en Noruega con 6 coreografías junto a una orquesta sinfónica dirigida por el pianista Pablo Ziegler en 2001 y participamos de la primera etapa del Centro de Artes y Espectáculos Piazzolla Tango, a partir de 2003.

Leí por ahí que tus padres son extranjeros.
Sí, mi mamá es yugoslava y mi papá italiano.

¿Cuándo se vinieron y por qué?
Vinieron en la época de la segunda posguerra, con esa sensación de América como un lugar nuevo, de oportunidades. Allá estaban muy apretados económicamente.

¿Cómo viven ellos la actualidad del país?
La padecen, porque es difícil hacer cosas. Él es un trabajador independiente, o sea que es muy vulnerable a las crisis. Yo después me enteré que algunos integrantes de su familia estaban medio arrepentidos de haberse venido.

¿Y cómo vivís vos la actualidad del país?
La veo difícil. La verdad que no sé si algún día va a cambiar esa cultura de la “avivada” y de la corrupción. Pienso que, dadas las circunstancias, inevitablemente hay que pasar por la oscuridad para poder ver la luz. Todo tiene un tiempo. Lo ideal sería que aprovecháramos para tomar conciencia de por qué estamos así y que dijésemos “Basta, loco, seamos más honestos, más trabajadores, más limpios”.


ELABORACIÓN A LA VISTA

El 14 de julio se estrenará en el Complejo Tita Merello la película Milena baila el tango... con Ezequiel Farfaro, documental sobre la pareja Plebs-Farfaro que reúne imágenes tomadas durante 4 años. “El objetivo principal es mostrar el proceso creativo de una pareja de baile –explica Milena–. Uno siempre ve el producto final, radiante, pero nunca ve el camino de prueba y error que lo precede”. La mayor parte de la acción transcurre en salas de ensayo, pero también hay tomas de exteriores en distintos puntos de la ciudad. El director y guionista Rodrigo Peiretti organizó la narración en 8 capítulos temáticos. A lo largo de 51 minutos se muestra la cocina de los pasos, algunos momentos de distensión y dos coreografías montadas con todos los chiches. El film se gestó en el año 2000, cuando Milena le pidió a Peiretti que filme los ensayos para poder controlar la evolución del trabajo. Pero agregó: “Y jugá con la cámara, porque después me gustaría hacer algo con eso”. Cuenta Milena que como había una persona filmando permanentemente, llegó un momento en que se olvidaron de la cuestión y fueron totalmente espontáneos. Su intención es que Milena baila el tango... con Ezequiel Farfaro se proyecte también en televisión, festivales, congresos, escuelas de baile y en otras salas del interior y el exterior. “Es un material didáctico y atractivo, no sólo para los entendidos”, asegura.


Cortitas y al pié

¿Qué hacés en tu tiempo libre?
Leo, medito y bailo salsa.

¿Cómo sería un mundo sin baile?
Oscuro, gris y muy triste.

Si fueras un tango, ¿cuál serías?
El tamango, por Troilo.

Orquesta preferida:
Pugliese.

¿Cuál es el disco de tango que escuchaste más veces?
Reunión cumbre, de Ástor Piazzolla y Gerry Mulligan.

¿Mesa o cabeceo?
Cabeceo.

¿Qué es lo que nunca entendiste de los varones?
Que muchas veces se comportan como niños con nosotras, aunque admito que muchas veces nosotras damos lugar a ese comportamiento, ubicándonos como madres.

¿Sos religiosa?
Tengo una religiosidad ecléctica y personal, que incluye principios del catolicismo, el budismo, los orillas africanos, dioses chinos, los arcángeles...

¿Qué tienen en común tus amigos?
Que trabajan para ser mejores.

¿A qué le tenés miedo?
Al momento de la desilusión.

¿Qué es lo mejor del tango?
El abrazo.

¿Y lo peor?
La crítica.

Un libro:
El alquimista, de Paulo Coelho.

¿Qué querés ser cuando seas grande?
Artista.
Armandito
Jesús Velázquez
Juan Bruno
Sexteto Mayor
El Arranque
Festival y Mundial
Mariano Montes
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